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La Coctelera

Mi pequeño mundo

Comentarios sobre mis aficiones, Pintura, Literatura, Tebeos...etc.

Categoría: Manuel Lopez y el Tebeo

8 Diciembre 2011

EL CABALLERO DE LA ROSA

 

ESCRITO POR

MANUEL LOPEZ

 

 

Aún tratándose de una obra menor, posee elementos de interés y a su realización no le falta habilidad. Dicho la anterior podemos plantearnos ¿merece la serie unas líneas recordatorias?

Nuestra respuesta es que sí.

Pensamos que cualquier tebeo de nuestra posguerra merece unas líneas aunque solo sea por el sentido peyorativo que se le daba - y aún hoy se le da- a la historieta autóctona, por eso es mucho más meritorio el trabajo de estos autores, que dentro de las limitaciones a las que se veían obligados, fueron capaces de legarnos obras como: El Guerrero del Antifaz, El Cachorro, El Capitán Trueno y un muy largo etc., dada la imposibilidad de citar a todas cuantas merecen un puesto de honor en la historia de nuestra historieta.

Desde sus primeros tebeos se podía ya vislumbrar que nos encontrábamos ante una de las personas más creativas de la llamada escuela Valenciana y por ende de nuestra historieta.

Es notable observar el grado en que Leopoldo Ortíz consiguió madurar su grafismo desde «El Príncipe Pablo” hasta “Audaces Legionarios” o “Bengala”, esta última, a nuestro entender, su trabajo mas logrado. L. Ortíz además de un dibujante brillante, es un narrador excepcional.

Dosifica sus ingredientes para mantener la tensión en todo momento. Las peleas son todo lo entretenidas que cabe esperar y las tramas paralelas puntúan bien la acción. Unido a esto, encontramos al autor preocupado por la planificación. L. Ortíz posee un dibujo limpio, aparentemente sencillo y con un dominio estimable de la anatomía humana. Tanto los movimientos como las diferentes posturas las resuelve con soltura.

Por lo que nos resulta imperdonable como incomprensible el silencio tejido en torno a las innumerables virtudes de este autor.

Leopoldo Ortíz fue posiblemente uno de los autores más regulares del panorama historietístico español de posguerra. El Caballero de la Rosa, es una historia que se lee de un tirón que, quizás debido su precipitado final resulte algo endeble su argumento para la artillería narrativa utilizada.

Sabido es que no siempre el aplauso popular acompaña a los productos que en principio reúnen una serie de características que les hace merecedores de ello. El que el tebeo apaisado por aquellos años fuera el dueño absoluto del mercado, quizá influyera su formato (vertical) el que su éxito no fuera todo lo multitudinario que hubiera sido de esperar, máxime si tenemos en cuenta que gráficamente es muy superior a dos de sus

Las características del trabajo de L. Ortíz en “El Caballero de la Rosa no difieren en demasía de las de sus posteriores trabajos, hay autenticidad y vigor en las ilustraciones.

Autor de dibujo, como ya hemos dicho, limpio, aparentemente sencillo y con un estimable dominio de la anatomía humana, narrativamente es más que correcto, con algunos magníficos ejemplos de inventiva visual, que confieren un especial atractivo a la serie. No hay nada que entorpezca la facilidad con la que corre la narración con ritmo

corre con ligereza. obras precedentes en formato apaisado y que si tuvieron una muy buena acogida por parte del publico lector: Terciopelo Negro o Carlos de Alcántara.

No obstante, el intentar analizar las posibles causas hoy en día, resultaría algo realmente complejo.

En definitiva, podemos hablar de un tebeo entretenido, que se lee de un tirón, que tiene suficientes atractivos como para hacerlo recomendable

 

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23 Septiembre 2011

DIEGO VALOR

 

DIEGO VALOR

por Mamuel Lopez

 

 

Aunque escribir una crítica reseña decente, y sólo eso, parezca en principio un trabajo fácil y algunos lo hagan parecer tarea sencilla, la realidad nos demuestra que la cosa es algo más complicada de lo que se preveía. Escribir una buena crítica está sólo al alcance de unos pocos escogidos que gozando de un cierto estilo, tienen muy claros ciertas premisas básicas. El crítico se enfrenta al tebeo con varios retos ante él, ya que hay muchos factores diseminados a lo largo del camino que pueden hundir la empresa.

Antes incluso de ponernos a intentar escribir una crítica, tenemos que pensar en algunos aspectos de está. ¿Porque deseamos escribirla? ¿A quien va dirigida? ¿Que tipo de crítica pretendemos hacer?

Nuestra afición a escribir sobre tebeos no ha nacido por generación espontanea, sino que ha recorrido un camino más o menos largo desde lectores pasivos, activos, y por fin fans. La primera pregunta es retórica por supuesto, este no es el lugar adecuado para argüir los motivos o preferencias para llevar adelante semejante acto, pero al menos debemos poder discernir el impulso que nos mueve a comentar para bien o para mal un tebeo, sea por lo mucho que lo disfrutamos, padecimos, lo indiferente que nos dejó o quizá por la obligación contraída con alguien, factor este que suele tener una amplia cuota de influencia.

Antes de abordar la concepción de una crítica debemos saber quienes nos leerán, no es lo mismo tener una columna en una revista de información general, que en un diario o en un fanzine especializado. Cada uno tiene un tipo de público que en el algún caso se puede mezclar pero que evidentemente no se puede tratar de la misma forma.

La última pregunta ¿cómo debemos enfocarla? No es lo mismo pretender simplemente informar de como es un tebeo sin hacer juicios de valor que catalogarlo, es decir ponerle una "etiqueta", y aquí es donde comienza el berenjenal donde sin darnos cuenta nos hemos metido.

Así que intentaremos contestar a las preguntas que planteamos: ¿Porque deseamos escribirla? Sencilla y simplemente porque nos apetece recordar a la que fuera una de las más celebradas series de ciencia-ficción de la historieta española, y creemos que ahora que se cumplen los 50 años de su aparición es el momento idóneo. A quien va dirigida? A todos cuantos están interesados en nuestro tebeo de posguerra. ¿Que tipo de crítica pretendemos hacer? Una cosa es el tipo de crítica que pretendemos hacer y otra es la que nos salga.

 

 

La aventura radiofónica

de

Diego Valor


Antes de que los receptores de la televisión se convirtieran en los reyes de los hogares, teníamos la radio…

 

La radio cubría un más amplio espectro genérico: concursos, sermones morales, consultorios, música en directo, corridas de toros y en las horas de mayor audiencia…. Las radionovelas, verdaderos programas estrella de la época, seriales melodramáticos (antecedentes del moderno culebrón) diseñados expresamente para un publico femenino y que fue el género más exitoso de la Edad de Oro de la radiodifusión española en las décadas de los 40 y 50.

Otros temas gozaron también de gran popularidad, como el género policiaco: Taxi Key o El Criminal nunca paga y el western con Dos hombres buenos. Pero la más recordada por la chiquillería de los años 50 fue una serie de ciencia-ficción: Diego Valor

Diego Valor, El héroe del espacio protagonizó un serial de la Cadena SER que se prolongaría por cuatro temporadas, desde finales de 1953 hasta junio de 1958, con los títulos de Diego Valor, Diego Valor y el Príncipe Diabólico, Diego Valor y el Misterio de Júpiter y Diego Valor y el Planeta Errante. Fueron un total de 1200 episodios, que se emitían a las doce del mediodía, en su arranque, para continuar al poco a las siete y cuarto de la tarde, inmediatamente después de Dos hombres buenos.

En 1950 se inició en nuestro país la publicación de la revista de narrativa gráfica británica Eagle, que obtuvo una excelente respuesta por parte de los lectores. De todas las series aparecidas en la publicación, la que alcanzó más popularidad (tenía honores de portada) era Dan Dare, Pilot of the Future, protagonizada por un coronel de la Flota del Espacio, en lucha contra el tiránico gobernante de Venus: Mekon. Creada por Frank Hampson que, además de un notable dibujo, contaba con un cuidado trabajo de documentación con la creación de unos convincentes escenarios. Tal fue su éxito, que Radio Luxemburgo inició en Julio de 1951 hasta mayo de 1956, una adaptación radiofónica.

Adaptado a los gustos nacionales, Dan Dare se convierte en Diego Valor y Como era habitual en la época, Diego Valor era un español nacido en el año 2000 y también era militar, eso sí, con menos graduación que Dan, si éste era Coronel Valor se quedó en Comandante. Adquiridos los derechos por los responsables de Radio Madrid, el serial se convirtió de inmediato en un éxito multitudinario.

Valor, héroe admirado por toda la humanidad, emprende viaje a Venus.

Entre los miembros de la tripulación hay una mujer, Beatriz Fontana, una mujer inteligente y capaz (científico y piloto espacial), quien comparada a otras heroínas del tebeo de aquellos años, resulta excepcional ya que su protagonismo adquiere visos de con los varones de la tripulación y aún con el mismo protagonista y aunque, como era de esperar, su relación con él, acabará en idilio amoroso.

A su llegada al planeta Venus, los viajeros terrestres se encontrarán con tres razas: los brutales wiganes (de color verde), quienes liderados por el Gran Mekong, dominan prácticamente el planeta; los artiles, más inteligentes (sic) pero poco dotados para la guerra, que resisten con dificultad los intentos de conquista por parte de los wiganes, que pretenden extender al Universo entero; los atlantes, tercera raza de origen terrestre, sometidos a la esclavitud por los wiganes.

Como es de suponer, Diego Valor se pondrá del lado de los artiles y con su colaboración (no hay nada como un hombre de la Tierra, y si es español mejor) conseguirán derrotar a los wiganes tras una gran batalla en la Luna. Pero sus hazañas no se detendrán ahí y el comandante Valor aún tendrá que correr posteriormente muchas más aventuras por nuestro Sistema Solar...

 

Los guiones del programa y de los cuadernillos eran obra de Jarber, seudónimo de Enrique Jarnés. Para la sintonía se utilizaba un himno compuesto ex profeso por Rafael Trabuchelli y música de Prokofiev, El amor de las tres naranjas. El primer actor que interpretó a Diego Valor fue Eduardo Lacueva, sustituido pronto por Joaquín Peláez, su voz definitiva. El papel de su amada Beatriz Fontana corrió a cargo de Juanita Ginzo, en un principio, seguida por Alicia Altabella y María Romero. Los restantes personajes fueron interpretados por Javier Dastis, Fernando y Daniel Dicenta, Encarnita Plana, María Jesús Cuadra, Rafael Fúster, Julio Montijano y Mario Moreno, entre otros actores de Radio Madrid.

La buena acogida de los oyentes posibilitó el traspaso del personaje a otros medios: los tebeos, un efímero programa de televisión y varias temporadas de teatro, con el propio Eduardo Lacueva como primer actor

La versión en historieta fue publicada por la Editorial Cid, empresa relacionada con la SER, dibujada por el tandem Adolfo Álvarez Buylla y Bayo (seudónimo de Braulio Rodríguez), y constó de 124 números; la segunda, de 1957, sólo tuvo 44 números y es obra de Buylla y Jano, con el autor original, Jarber.

Diego Valor, Beatriz Fontana, Portoles y Laffite: personajes que nos hicieron soñar en los años 50 y que ahora hemos querido recordar. Continuara

M. López


Bibliografía consultada:

BAREA, Pedro, La estirpe de Sautier. La época dorada de la radionovela en España (1924-1964). El País-Aguilar, col. Visto y Leído. Madrid, 1994.

DELHOM, J. M., NAVARRO, J., Catálogo del tebeo en España (1915-1965). Club de Amigos de la Historieta. Valencia, 1980.

VÁZQUEZ DE PARGA, Salvador, Los cómics del franquismo. Ed. Planeta, col. Textos. Barcelona, 1980.


 

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23 Marzo 2011

GUERRILLERO AUDAZ

ESCRITO POR

MANUEL LOPEZ

LOS FOTOGRAMAS

DE LA MEMORIA

 

 

 

Yo era un crío y pasaba las horas ajeno a lo que me rodeaba leyendo tebeos. Los años pasaron y me olvidé de los tebeos. Me olvidé de todas las aventuras que había vivido. Me olvidé del Guerrero del Antifaz, del Hombre de Piedra, de Capitán Coraje, del Puma… a nuestras novias, mujeres o amigas no les gustan los tebeos.

Sin darme cuenta mi habitación se había convertido en un lugar desolado, sin diversión, sin aventura y sin entretenimiento alguno… Hasta que Valenciana reeditó El Guerrero del Antifaz en cuadernos de 16 páginas en formato vertical y a todo color, recordándome todo lo que había dejado atrás.

Recordar el pasado es, en ocasiones, vivir el presente sin querer renunciar a la propia identidad como persona, cuya historia ha quedado escrita por diferentes motivos en cuestiones que pueden ser importantes o banales, pero que marcaron el tiempo que me tocó vivir.

Siempre me gustó leer tebeos, así que caí, por segunda vez en mi vida, en la redes del Guerrero, siguieron Purk, el hombre de piedra, El Pequeño Luchador, Yuki el temerario, Piel de Lobo… y un largo etc. Mi generación está profundamente marcada por la lectura de tebeos.

Los tebeos que se publicaban en esos años, contaban entretenidas historias. Podían tener imperfecciones, de hecho las tenían, pero por encima de imperfecciones, nada nos desenganchaba de seguir semana a semana, colección tras colección, las aventuras de unos personajes de ficción que nos hacían entrar en un mundo de fantasía, de aventuras sin fin donde todo era posible. Lo importante era pasar un buen rato leyendo un tebeo sin darle demasiadas vueltas. Eran tebeos de dibujos, aparentemente, simples, modestos, siempre supeditados a la narración.

La historieta es un arte narrativo, es la imagen al servicio de la historia. He aquí el enorme valor de aquellos historietistas, a veces no suficientemente reconocido por aquellos que tienden a minusvalorar sus trabajos. El dibujo de aquellos tebeos no era demasiado llamativo. Al contrario, era funcional y rehuían virtuosismos gratuitos, que es justo como debe ser el dibujo de historieta. Unos dibujos que se hacía invisibles y no llamaban la atención, que no distraían de la historia, que lograban hacernos olvidar que los personajes eran sólo dibujos en un papel.

Quiero a insistir en que lo mejor de un tebeo no es precisamente lo mejor dibujado”.

Si una viñeta es demasiado recargada o llamativa, por muy buena que sea como ilustración, distraerá nuestra atención y nos recordará que es un dibujo, y por tanto habrá fracasado en su función de suspender la incredulidad del lector y sumergirle en la historia. Los dibujantes de historieta han de ser buenos narradores, no ilustradores exhibicionistas, lo que parece haberse perdido lamentablemente en numerosos dibujantes de las nuevas generaciones, ansiosos únicamente por demostrar las virguerías de que son capaces.

Con estas líneas pretendo reivindicar a uno de aquellos tebeos que transportan al lector décadas atrás y sirven de testimonio de una forma de entender la historieta perdida para siempre

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El Guerrillero Audaz

 

EL GUERRILLERO AUDAZ

Formato: 17 x 24 cm.

Editorial: Valenciana - 26 ejemplares (colección completa)

Año de edición del primer número: 1962

Guión y Dibujo: Manuel Gago

Protagonista: Diego Valcárcel, el Guerrillero Audaz

Época: Año 1808

Personajes históricos:

Joachim Murat (1767-1815), mariscal francés (1808)

José de Palafox (1776-1847), capitán general de Aragón (1808)

 

Las aventuras de Diego Valcárcel en su lucha contra los franceses, en la España de 1808. Uno de los muchos héroes españoles que participó de aquellas hazañas que acabaron con el invasor francés.

 

El guerrillero, sin duda, más popular de la Independencia en nuestros tebeos fue Diego Valcárcel, "El Guerrillero Audaz", que participó en la defensa de Zaragoza contra el invasor francés, donde los zaragozanos pasaron a formar parte de pléyade de héroes que asombraron al mundo.

No se nos oculta la dificultad de comentar un tebeo basado en la guerra de nuestra independencia, un acontecimiento histórico que ha sido objeto de los juicios más contradictorios. Los historiadores ingleses tienden generalmente a menospreciar el esfuerzo bélico durante la contienda, los franceses suelen considerarla como una simple explosión de crueldad y fanatismo, y aún los mismos autores españoles, que exaltan nuestras hazañas, difieren mucho en apreciar determinados aspectos de las mismas. Yno digamos ya… tratándose de un tebeo realizado en nuestra posguerra y que resalta todas las virtudes de la raza tan pregonadas y cacareadas por el estado franquista.

Si bien lo que no se puede negar, es la gallardía demostrada por el pueblo español que se atrevió a enfrentarse, en desigual lucha, al Imperio más poderoso de la época. Hecho que hasta el historiador inglés Napier, sistemático detractor de las gestas españolas, no puede menos que reconocer la bravura y abnegación con que un pueblo prácticamente desarmado, ataca las fuerzas de Murat.

El recuerdo de la gesta del Dos de Mayo y de las épicas defensas de Zaragoza y Gerona ha pasado, de este modo, a formar parte del acervo mundial de los hechos legendarios. Y también las defensas de Astorga, Ciudad Rodrigo, Badajoz y Tarragona, sin alcanzar el universal renombre de las anteriormente citadas, han sido calificadas de heroicas por amigos y enemigos.

Aunque ciertamente, y eso tampoco se nos enseñaba en la clases de historia, no se deje ni tan siquiera entrever que la iracunda rebelión del pueblo no solo fue contra los invasores, sino contra las autoridades españolas que con su servilismo y condescendencia cómplice o consentidora, habían propiciado la invasión.

En el Guerrillero Audaz la Guerra de la Independencia, si obviamos el sitio de Zaragoza, poco tiene que ver con los hechos acaecidos, el marco histórico solo es una excusa para el desarrollo de las aventuras del héroe.

En el Guerrillero Audaz nos reencontramos con el mejor Gago. Manuel Gago es nada más y nada menos que el creador de El Guerrero del Antifaz, una de las obras cumbres del tebeo de todos los tiempos de la historieta en España y que marcó a toda una generación. Manuel Gago fue uno de los más grandes autores que ha dado jamás el tebeo español.

Gago realiza aquí uno de sus mejores trabajos, librándose del apresuramiento que venia siendo característica de su obra hasta ese momento.

Si el argumento suena un poco convencional, Gago se encarga de convertirlo en una aventura trepidante, maravillosamente contada, don destaca la frescura de su narrativa.

 

En conclusión

El Guerrillero Audaz es un muy entretenido tebeo de aventuras. Sin muchos preámbulos, como todo buen tebeo de acción que se respete, este nos introduce en un universo donde el peligro y lo inesperado se convierten en protagonistas."Es un tebeo de vertiginoso desarrollo, donde Manuel Gago logra el tono justo para su narración y la dosis de intriga necesaria, aparte de otros valores indiscutibles y bien evidentes. El acierto de Manuel Gago con las entregas de las aventuras del Guerrillero Audaz, está en haber vuelto su mirada y su gran oficio de historietista a los mismos orígenes de su carrera.

Los grandes héroes de la historieta no mueren sino que se desvanecen, Así ha sucedido con El Guerrillero Audaz, esperemos que estas líneas sirvan para devolverlo a la memoria de los aficionados.

¿Manuel Gago un autor infravalorado?

¿A quién, interesado por la narración, puede no a traerle la forma en la que cuenta sus historias Manuel Gago? Infravalorado, depende por quién. Por los críticos ceñudos, tal vez. Por los lectores, no lo creo. Sus tebeos fueron con mucha diferencia las que más lectores consiguieron.

 

 

RELACIÓN DE TITULOS DE LA COLECCIÓN:

 

 

01

02

03

04

05

06

07

08

09

10

11

12

13

EL GUERRILLERO AUDAZ

EL JURAMENTO

ATACA EL GUERRILLERO

LA TRAICION

EL ODIO DEL CAPITAN DUNOY

EN LA BOCA DEL LOBO

PEDRON "EL TUERTO"

LOS BANDIDOS

HEROICA RESISTENCIA

BORDEANDO LA TRAMPA

LUCHANDO POR LA LIBERTAD

EL CASTIGO DE UN TRAIDOR

SENTENCIA FRUSTRADA

14

15

16

17

18

19

20

21

22

23

24

25

26

UNA NUEVA AVENTURA

CARRERA MORTAL

PERSEGUIDOS EN LA MONTAÑA

ENTREGADO AL ENEMIGO

DESQUITE

LOS HEROES DE ZARAGOZA

TRAICION EN LA NOCHE

FRENTE A FRENTE

EL FIN DE UN MALVADO

EL CASTILLO DEL MISTERIO

EN BUSCA DEL TESORO

CASTIGO SIN SENTENCIA

EN EL ULTIMO SEGUNDO

TRAICION OBLIGADA (Almanaque 1963)


 

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29 Diciembre 2010

EL MOSQUETERO AZUL

 

 

 

 

 

 

 

 

POR   MANUEL LOPEZ

 

 

1962 Editorial Bruguera

26 cuadernillos

Dibujo Manuel Gago

Guión Silver Kane (seudónimo de

Francisco González Ledesma)

 

Han quedado bastante lejos los días en que se publicaban aquellos tebeos apaisados de nuestra posguerra, pero uno no puede sino revisar periódicamente algunos de aquellos títulos para pasar un buen rato. Y qué quieren que les diga, no acabo, Sin ánimo de ofender ni de jerarquizar, de acostumbrarme a los superhéroes ni al manga. Los tebeos de los que se habla y encabezan las listas de best-sellers, siguen, en su mayoría, el camino de dos o tres modelos explotados hasta el cansancio.

Hay en los tebeos clásicos de aventuras un halo ligado al exotismo y lo real maravilloso y un agrado que para mí no poseen los tebeos actuales. Sin ir más lejos "El hijo de las galeras", "El Diablo de los mares" o "El Espadachín Enmascarado". O cualquiera de los tebeos de espadachines, que hoy por olvidados, parecen anacrónicos. Había que dejarse seducir por las peleas, en teatros, castillos, en cualquier emboscada en el camino, localizaciones conocidas y esperadas, como lo eran los duelos.

Eran unos tebeos que hoy parecen clausurados, en extinción, como quizá yo como lector que, inhibido ante la avalancha de novedades de usar y tirar, no sé que comprar, no compro nada. Soy un lector desinformado por los medios que siempre hablan de los mismos y de lo mismo, y que defraudado prefiero releer a mis tebeos de siempre.

El Mosquetero azul

Hubo un tiempo en que los más jóvenes no les pedíamos a nuestros padres que nos llevaran a ver una película de terror o de efectos especiales, sino de aventuras, protagonizada por espadachines, damiselas en peligro o pistoleros del lejano Oeste. Sábado por la tarde, cine barrio, sesión doble (y continua). Ahí empezamos a ser felices con el género de aventuras, con el cine y los tebeos. Así, la aventura es un género adulto y perdurable.

El Mosquetero Azul fue uno de los muchos tebeos de capa y espada, genero muy en boga por la década de los cincuenta, bien nutrido de peleas memorables y perfectos villanos, cuya ironía y dinamismo la emparientan con otras que marcaron un hito en este tipo de tebeo de aventuras.

El Mosquetero Azul es una colección que por cuestiones económicas y por entablar una relación sentimental sumado a la cercanía de mi servicio militar, me llevaron a dejar de comprármelos, así que no fue hasta muchísimos años después, en una reedición, que pude leer la colección entera. Lectura que si bien no ha defraudado las expectativas que me había formado en mi adolescencia, tampoco las ha cumplido, quizá por lo precipitado de su cancelación. No obstante con El Mosquetero Azul recuperamos al mejor Gago. Gráficamente es uno de sus mejores trabajos, que conforma una pequeña muestra del talento y capacidad de este incomparable autor. Resulta sencillo apreciar lo que acabamos de decir en cualquiera de las páginas que conforman esta colección.

Manuel Gago fue un dibujante rápido, sus cualidades lo convirtieron muy pronto en uno de los artistas más requeridos del medio. Llegó a incursionar virtualmente en todos los géneros y demostró ser muy prolífico manteniendo una muy buena calidad media, como demuestra el listado de su obra. El estilo (de Manuel Gago resultaba inconfundible.)

Por otra parte, el buen entendimiento entre el guionista dan que todos los recursos del tebeo están bien empleados y puestos al servicio de lo que se narra, logrando la coherencia del relato. Puede decirse con propiedad que El Mosquetero Azul no pasa de ser una aventura sencilla, carente de complicaciones narrada con fluidez y sentido del humor. ¿El resultado?

Silver Kane logra el tono justo para su narración, la dosis de intriga necesaria… un lenguaje directo, ágil, sazonado con un irónico sentido del humor

Desgraciadamente a la vuelta de la esquina teníamos cercano un largo y oscuro túnel que nos sumergiría en un periodo de decrepitud. La década de los sesenta contempló una transición hacia otro tipo de historieta y la desaparición de los tebeos más emblemáticos.

 

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29 Noviembre 2010

PIEL DE LOBO

 

 

 

Por Manuel Lopez

 

 

 

Concebida por Juan A. de la Iglesia y puesta en viñetas por Gago, la era prehistórica en que transcurren las aventuras de Piel de Lobo no es mas que un pretexto para crear un mundo fantástico, donde los hechos y personajes más inverosímiles son aceptados sistemáticamente como cotidianos, y en el que la imaginación del guionista se desata como pocas veces sucedió en los tebeos de la época.

Mucho más interés que el argumento en si, que transcurre en medio de las inevitables persecuciones y peleas, ofrecen los escenarios, detalles y personajes secundarios que dotan a todos los episodios de un carácter irreal: desde elementos de la mitología griega y egipcia hasta esquemas tomados de los cuentos de hadas, todo vale cuando el único objeto es, como aquí, sorprender. Así van desfilando los pueblos de los centauros, los hombres renacuajo, los genios, las rocas vivientes, los hombres insecto, las amazonas, los hombres morsa, los hombres topo e incluso el Minotauro y la Górgona, los cíclopes y un inacabado etcétera, acompañados de un sin número de monstruos igualmente fantásticos: hormigas y arañas gigantes, el perro cancerbero, la hidra de nueve cabezas, el canguro boxeador y los clásicos dinosaurios.

La magia es otro de los pilares de la fantasía de la serie, magia al estilo de los cuentos de hadas: transformaciones, conjuros, duelos entre sátiros y brujas, flores de los siete deseos, etc. Con todos estos elementos, la serie transcurre en un ambiente casi onírico, dotado de la sencillez e ingenuidad de los cuentos fantásticos, donde siempre cabe esperar una sorpresa más.

Este clima de ensueño alcanzará uno de sus puntos más altos en la aventura de Piel de Lobo en la dimensión de la Esfinges, a la búsqueda del fruto del árbol de la salud; aunque es difícil inclinarse por un episodio en concreto cuando tantos contienen hallazgos igualmente insólitos.

Piel de Lobo queda como una obra muy destacable dentro de los cuadernos de su tiempo, aunque un poco a mitad de camino de lo que hubiese podido ser en otras circunstancias de producción y realización.

De los noventa números que contó la colección, se dieron títulos tan inmensos como: El Mamut solitario, La roca que anda, Abismo sin salida, El brujo de las tres jorobas, Los arboles avanzan, o el Rapto de las libélulas.

"Piel de Lobo"

 

Editorial Maga - 1959

90 cuadernos

Guión: De la Iglesia

Dibujos Manuel Gago

 

El dibujo de historieta ha de ser dinámico, debe captar una instantánea en plena acción.

 

¿Y acaso éstos matices no están siempre presentes en su estilo? Unos dibujos sencillos, directos, sin trampa ni cartón. El dibujo de Gago en Piel de Lobo, es correcto y dotado de esa sensación de movimiento. Un dibujo que dentro de su aparente sencillez, se adapta a la historia como un guante a la vez que lo hace atractivo.

A la efectividad del dibujo hay que añadir la de la planificación de las páginas, que confiere el ritmo adecuado a la narración, y la elección de los planos que proporciona fuerza a la misma. Su habilidad para mezclar la realidad y la irrealidad, consiguiendo que ambos conceptos formen un conjunto indisociable por medio de una cuidadosa integración de elementos surreales.

El guión de A. de la Iglesia y el adecuado dibujo de Gago, consiguen hacernos real el irreal y fantástico mundo que sitúan en nuestra prehistoria. Una prehistoria plagada de los más insólitos e irreales personajes, que hacen de Piel de Lobo la más imaginativa y sorprendente colección de tebeos de su época.

A De la Iglesia debemos algunos de los mejores e imaginativos guiones de la historieta de la época: El Coloso, El Espíritu de la Selva, etc., pero es en Piel de Lobo donde plasma la más desbordante imaginación.

En Piel de Lobo se dan títulos tan inmensos que resulta difícil inclinarse por un episodio en concreto cuando tantos de ellos contienen hallazgos realmente insólitos

Lo expuesto hasta aquí puede dar una idea de la altura que alcanza esta obra, pero el acierto definitivo, lo que la convierte en algo especial es que consigue integrar esta suma de referencias en un cómic. Estamos ante un trabajo en el que lo fundamental es precisamente el desarrollo perfecto de una narración en forma de cómic.

Si tuviéramos que resumir en dos palabras la sensación que produce la lectura de esta serie diríamos que es apasionante, a medida que avanza la narración, te atrapa más y más de forma que casi no puedes abandonarla hasta el final.

El dibujante quizá hubiera podido emplear viñetas mucho más espectaculares, pero la impresión causada no hubiera sido ni de lejos la misma.

En cualquier caso. De hecho, y como resulta fácil de deducir de lo expuesto, Piel de Lobo es un tebeo que personalmente me agrada y que destaca dentro de los cuadernos de su tiempo, aunque siempre nos quede la duda de lo que hubiese podido llegar a ser en otras circunstancias de producción y realización.

Taim, Piel de Lobo - Gurú, el anciano mago - Buma la loba invisible y Luana la huérfana protegida de Piel de Lobo....... Pocas cosas son tan dignas de admiración como el poder de aquellos autores de posguerra para crear imágenes portadoras de una potencia sugestiva incombustible.

Al poder de esos dibujos en concreto, de esas escenas nos remitimos para subrayar a este autor, pudo, quizá no ser el mejor, pero es el que más nos hizo soñar. Y eso es algo que seguimos valorando enormemente.

 

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8 Noviembre 2010

EL JABATO

Por Manuel Lopez

 

 

En 1958, se publicó el primer número de una nueva colección, lanzada por la Editorial Bruguera: El Jabato. Fue una mas que agradable sorpresa y enseguida nos sentimos subyugados por el personaje

De las muchos tebeos por entregas, es decir esos tebeos que no llegaban al lector en una obra completa, sino por capítulos en el Típico cuadernillo de 10 páginas, que se publicaron en nuestra posguerra, mereció especial aceptación El Jabato de V. Mora al guión y F. Darnís al dibujo.

Aunque El Jabato, puede ser considerada como una obra menor frente la inmensa popularidad de otro personaje que se publicaba por los mismos años: El Capitán Trueno, no es ni mucho menos una obra inferior, todo lo contrario. Incluso me atrevería a decir, que en algunos aspectos es superior a ésta.

Nuestra posguerra fue una etapa difícil y contradictoria del arte y la cultura en España, y ello desde una perspectiva interdisciplinar que no eluda la interrelación de los diferentes campos de la creación.

Analizando la historia de la historieta española, vemos claramente como hay un surgimiento de autores españoles durante los años 40/60. Con anterioridad el mercado español de tebeos se venía manteniendo, mayoritariamente, con producciones de otros países.

El tebeo que aquí recordamos reproduce todos las virtudes (y los vicios, que también las tiene) constantes en el tebeo de la época. No obstante El Jabato supuso un soplo de aire fresco para el lector, aunque ciertamente el argumento no resulte realmente complejo, ni el autor tuvo intención de que lo fuera, Víctor Mora construye esencialmente un gran divertimento plagado de absoluto dinamismo. Si las ideas no son especialmente profundas o renovadoras (salvo deliciosas excepciones), el interés no decae gracias a la celeridad a que se suceden los acontecimientos.

A pesar de que algunos puristas sientan un escalofrío al oír estas palabras, la historieta es un arte con todas las de la ley, y por tanto sujeto a todos los lineamientos que puede tener uno de ellos. La historieta, como arte serial, le debe mucho al cine, por lo que no debe de resultarnos extraño que muchos de sus géneros guarden mucha similitud con los originados del séptimo arte. Las formas que puede adquirir el arte de las viñetas son las siguientes, sin seguir ningún orden específico.

 

Como ha pasado con todas las manifestaciones en serie del arte humano (cine o literaturas, por ejemplo), los tebeos se fueron segmentando en diversos géneros, cuya única diversificación se debió pura y exclusivamente al interés popular. Digamos que los principales géneros fueron: románticas, western, guerra, detectives, agentes secretos, terror, ciencia-ficción, de romanos y el medievo. Y es muy probable que cualquier persona, interesada mínimamente por la literatura de tales géneros hayan leído alguna vez uno de estos tebeos.

Estos son los géneros básicos, de los que se desprenden a su vez tal cantidad de subgéneros, que sería imposible listarlos a todos. Por otro lado, generalmente las historietas se clasifican por el aspecto que más domina en ellas, pues es muy raro encontrar una obra "pura". En El Jabato, por poner un ejemplo, es una de las grandes obras de nuestra historieta, al narrar sus aventuras cuenta con una gran cantidad de tintes de ciencia-ficción.

Convengamos que en su gran mayoría (no conviene generalizar) la calidad de los tebeos dejaba mucho que desear. Esto es lógico, en vista de que eran productos en serie, y que sus autores no intentaban realizar ninguna manifestación artística (afortunadamente tampoco tenían pretensiones de ese tipo).

Recorrer, hoy, las páginas, los textos de El Jabato es encontrase inmerso en un relato de aventuras repleto de magia. El dibujo de Darnís se adapta como un guante de goma a la historia, a su guión, proporcionándole a la puesta en página todo el atractivo que un dibujante puede ser capaz. Donde Darnís se muestra más vigoroso es en el ritmo narrativo, que como de costumbre en el autor, aparece como impecable, y la acción se dosifica con sabiduría.

Uno de esos "olvidados".

Desde que su firma comenzó a aparecer pronto se hizo familiar a sus lectores. En cambio, los estudiosos (que surgirían más adelante), inexplicablemente eligieron ignorarlo... Darnís terminó siendo uno más de esos "Grandes Olvidados" que la injusticia humana, o algún inescrutable designio del destino, relega a una oscuridad incompatible con sus méritos. Creador de sueños en otros tiempos menos cínicos, nos ha legado una obra singular, irrepetible y tan reacia a la clasificación del erudito como al olvido de su legión de incondicionales. Hay autores que gozan de una reputación de “artista” en toda regla, mientras que el trabajo de Darnís no pasa de ser reconocido como una aportación artesanal.

En el Jabato, Darnís narra tan eficazmente, sin necesidad de textos, que quizá se echen de menos más silencios y planos generales útiles como pausa en esta historia. Esta obra soporta magníficamente el paso del tiempo, es un tebeo aún vigente, siempre fresco.

El Jabato es a esta altura objeto de culto para todos aquellos que adoramos el auténtico tebeo, aquél que nos entretiene, nos divierte y nos hace pasar un buen rato. Naturalmente se trata de un producto catalogado como subproducto por los exegetas del séptimo arte (los "entendidos" que idolatran los tremendos ladrillazos que cuanto más absurdos e incomprensibles mejor). Por supuesto a nosotros nos importa un bledo la opinión de éstos. A un tebeo no le pedimos que nos sumerja en profundas reflexiones sobre la ontología del ser, sino algo mucho más difícil: Que nos entretenga. Sea como fuere, lo cierto es que los tebeos (o las historietas) de El Jabato tuvieron al menos en su día una tremenda popularidad.

A pesar de los aspectos positivos que pueda tener el tebeo actual, que los tiene, uno no puede por menos que añorar aquellos viejos tiempos en el que leíamos un tipo de tebeo que sin pretenciosidad alguna, configuro un lenguaje propio a la hora de contar historias.Sirvan estas líneas como homenaje a la frescura y modernidad que aún hoy mantiene El Jabato para el aficionado

A partir de 1970, el Tebeo Clásico Español pierde fuerza de convocatoria para el público. Llega la televisión y la imagen acorrala a la narrativa impresa. Los viejos autores encaminan su trabajo a otros medios y los sueños se sirven a domicilio a través de una pantalla de cristal. En adelante los antiguos tebeos amarillearán sus páginas solamente en los anaqueles de la nostalgia.

Es también en esta década. cuando los editores españoles homologan sus formatos con el resto de Europa y desaparece el típico cuadernillo (17 x 24). Con él se cierra la etapa histórica más larga e interesante de los tebeos españoles.

 

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22 Octubre 2010

EL COYOTE

 

 

Tesoros del ayer

 

Por Manuel Lopez

 

Estas páginas se justifican, sin grandes esfuerzos retóricos, como simple espectáculo con el que se posibilita la recuperación de realidades tan cercanas en el tiempo, y se transforma en algo tan sencillo como el repaso del álbum familiar hojeado por las primeras páginas, o tal vez, la visita al desván plagado de objetos que se encuentran almacenados y que al reencontrarnos con ellos quedamos sorprendidos.

Con estas páginas he buscado la posibilidad de que, por un momento, rotas las barreras del espacio y del tiempo, el lector se encuentre en un lugar imaginado, en el que conviven nuestros héroes infantiles y en definitiva nuestros sueños de niñez.

La primera consecuencia que debo sacar de mis páginas, será la de haber conseguido lo que pretendo en cuanto a la impresión del lector y que no es otra cosa que un mayor interés por nuestro pasado cercano, junto con el reforza-miento de nuestra propia identidad cultural. Sabemos que muchas cosas que podían haber sido en esta ocasión de gran utilidad han desaparecido, sería imperdonable para nuestras generaciones que, en una época en la que la huella documental de nuestro paso por la vida es más abundante que nunca, la inconsciencia permita que se borre o desdibuje.

La necesidad de su recuperación se debe, a mi juicio, a que constituyen una llamada al inconsciente, para unas formas de vivir hoy imposibles, pero en las que participamos con la imaginación. La impresión de estas páginas han sido concebidas como un pequeño oasis, en el que por el momento se preservan aquellos tebeos que en él han encontrado abrigo, felizmente han escapado a la destrucción e impaciencia de los que fueron niños propietarios, así como al más peligroso agente de destrucción:LA INDIFERENCIA.

Sobre una

 

aproximación

 

A la Revista

 

del Coyote

 

Nuestra infancia fue de pobreza lindante con el hambre y estraperlo. El barrio, para nosotros, desempeñó un papel esencial en nuestra inserción posterior en la vida, en nuestro temperamento, en nuestra manera de orientar las ideas y la vida.

En nuestra época, la calle era el lugar de la sociabilidad, de los juegos.… Allí se pasaba mucho tiempo, mucho más que en casa, mucho más que en la escuela."

Durante la infancia y la adolescencia si leía tebeos. La lectura engancha, y cuando descubres la maravilla de leer te vas metiendo en el hábito.

La fascinación que nos producían aquellos tebeos, el hipnotismo que esos mismos tebeos nos construían, facilitaron que, ni por un instante, nos cuestionáramos las carencias que padecíamos.

La fantasía cultivada por la historieta encontró siempre al héroe perfecto que debía encarnar intempestivamente y audazmente en la imaginación el lector para quien ese héroe constituía su aspiración quebrantada por la diferencia que se produce entre la ficción y la realidad.

El Coyote es uno de los tebeos que leímos y que cuenta, aún hoy, con numerosos fans.

Hemos leído muchísimos tebeos cuando éramos pequeños, pero creemos que son registros diferentes. El Coyote fue un tipo de tebeo de aventuras media-larga, con ciertos guiños al humor.

El Coyote lentamente va haciendo crecer su estilo, toma un estilo propio convirtiéndose en una de esas publicaciones que destacan por su calidad; tanto desde el punto de vista temático como del tratamiento de personajes, y todo ello durante cientos de paginas

Nombres como A. Blasco, V. Roso, García Lorente, F. Darnís, Ripoll, Hidalgo, etc. se daban cita ya desde sus primeras páginas que desembocarían en la edición de personajes tan relevantes como "El Encapuchado", "Jinete del Espacio", Kay y El Lagarto Humano, entre otros muchos, unos héroes que son fundamentales en la ya larga historia del tebeo español.

No es la primera vez que escribo acerca de "El Coyote" y siempre lo hago con pasión porque es así como leo estos tebeos. Humor, intriga, espías, acción, muertos, un entorno apropiado y un desenlace inesperado, son ingredientes que hacen a un tebeo ameno, divertido y muy agradable de leer. Lo cierto es que siempre estabas pensando en que pasara en la siguiente página, que nueva historia nos va a contar…. Te enganchaba con su particular estilo.

En muy poco tiempo años El Coyote se ganó, incuestionablemente, un lugar destacado entre las formas populares de entretenimiento.

"Estos héroes míticos son parte irrenunciable de nuestro patrimonio cultural colectivo. Gracias a ellos, muchas generaciones aprendieron a leer y, lo que es más importante, a soñar".

La historieta de esos años: presentaban personajes con los cuales los lectores se podían identificar mantenían un adecuado equilibrio entre realidad y fantasía; conseguían entretener a través del humor y la acción, con unos dibujos no exentos de calidad, si no todo lo contrario.

Una historieta industrial en los años cuarenta, que llega con éxito hasta mediados de los sesenta, que entra en crisis al coincidir con las emisiones de televisión. Los años siguientes serían de crisis econó-mica y emigración de dibujantes locales.

No pretendo hacer una reseña complicada, con textos espesos. Además de no estar preparado para ello, creo que la historieta está hecha fundamentalmente para verla y para recrearse un poco en ella.

Yo trato de involucrarnos en lo que me tocó vivir y reflejarlo en mis comentarios. Esto nos diferencia de lo que es el aparente boom de las publicaciones sobre historieta, , ya que a través de éstas se está llegando a sobreinformación del ‘manga’japonés y, sobre todo, se intenta definir a la historieta como si fuera sólo un problema de superhéroes”. Si bien es cierto que el mundo del tebeo es mitómano, y a los lectores nos hace mucha ilusión hablar cuatro palabras de nuestros dibujantes preferidos o de las series que más nos gustaron.

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16 Octubre 2010

AUDACES LEGIONARIOS

 

Audaces Legionarios

(Capitán Rey) 1958

Dibujo : Leopoldo Ortíz

Guión : De la Iglesia

Editorial Maga -

42 números

 

 

Por Manuel Lopez

 

 

 

Si a los tebeos en el franquismo, ( que no del franquismo, ) se les ha acusado, en su mayor parte, de estar asentados sobre el trípode ideológico inamovible que constituían los conceptos de raza, religión y patria, en Audaces Legionarios estas premisas parecen conjugarse hasta confundirse.

En una primera lectura de esta serie, podría afirmarse que no es más que un resumen de las directrices conceptuales del régimen franquista, con un valor propagandístico muy superior a la prensa del movimiento

Pero escribir sobre los tebeos de posguerra requiere un ejercicio de adecuación, hay que verlos con la perspectiva de aquellos años. Audaces Legionarios nace en el año 1958 en plena crisis militar en el Sahara Español, en el año anterior (1957) se había producido los combates en Ifni, si a ello unimos que en el subconsciente de la mayor parte del colectivo español siempre se ha tenido claro, y esto desde siglos, que el moro del sur ha sido siempre un potencial enemigo, sin olvidar además, que el estado asentado en el poder, en buena parte se había construido con el esfuerzo de tropas moras del llamado ejercito nacional.

Prensa y radio se hacían eco de los combates de nuestro ejército con los insurrectos moriscos instigados por Marruecos, país que se había declarado independiente en 1956. Son, probablemente, la suma de todos esos factores lo que propició la aparición de la saga del Capitán Rey (Audaces Legionarios), sin más aspiración que aprovechar una coyuntura que le era propicia para el favor popular y el éxito económico para la Editorial.

Lógicamente, las editoriales de cómics, siempre atentas a cualquier posible filón, no podían dejar pasar la oportunidad y así comenzaron las aventuras de Audaces Legionarios (Capitán Rey).

Lo que nos cuenta la serie, no tiene relación alguna con lo acaecido en la guerra del Sahara Español, las aventuras que se nos relatan son extrapolables a cualquier serie de las que se publicaban en esos mismos años, solo que con los legionarios por protagonistas.

¿Cuál es el arranque de la serie del Capitán Rey? Nos encontramos en la posición de Sidi Araf que se encuentra cercada por los moros insurrectos, aquí conoceremos al Capitán Carlos Rey, al hercúleo sargento Matamoros y al adolescente corneta Basilio, los principales protagonistas de la saga, posteriormente conoceremos a Elvira, la prometida de nuestro héroe. La mujer, al igual que en la mayoría del tebeo posbélico, queda relegada a un lugar secundario con relación al hombre al que con su espera, debe alentar en la realización de sus hazañas, véase la resignación con que ésta acoge los continuos aplazamientos de su boda con Carlos Rey, boda que siempre se ve demorada, cuando no por sus continuos raptos por parte de los villanos, por las misiones encomendadas al héroe de la serie.

Tras el éxito del Capitán Trueno, toda la narrativa juvenil de posguerra, solía estar protagonizada por el trío Héroe-forzudo-adolescente, con ello se logra introducir en el argumento una nota festiva, una pincelada de humor. Audaces Legionarios es rica en rasgos humorísticos, con un tono desenvuelto que logran des dramatizar hasta las situaciones más dramáticas. Ello corre a cargo del Sargento Matamoros, apoyado en algunas fases de la saga por el legionario apodado “El Andaluz”. El personaje del sargento Matamoros tiene momentos realmente brillantes de imaginación y de iniciativa, con intervenciones realmente afortunadas.

Hacia la mitad de la colección, después de que hayamos conocido la historia de Carlos Rey, del sargento Matamoros y los motivos que les llevaron al banderín de enganche de la legión, la serie poco a poco va abandonando los postulados iniciales, alejándose del marco del desierto y de la lucha contra los insurrectos musulmanes, entremezclándose aventuras de intriga y espionaje, para finalmente adentrarnos en unas aventuras de más puro corte fantástico donde encontraremos hombres-gorila, monstruos prehistóricos, pigmeos, gigantescas y venenosas arañas, nos encontraremos con Roma Nova, restos del antiguo imperio romano gobernada por el tiránico Croton, flores asesinas, etc., donde queda patente la desbordante imaginación de De la Iglesia, quien en 1959 nos ofrecía uno de los mas imaginativos guiones del tebeo español de posguerra: “Piel de Lobo”.

El dibujo es bueno, la narrativa y la planificación mantienen la velocidad y el ritmo característico de la llamada Escuela Valenciana; Leopoldo Ortíz dosifica sabiamente los ingredientes para mantener la tensión en todo momento, siendo las peleas todo lo entretenidas que cabe esperar de un tebeo de estas características. En general todas las secuencias están excelentemente resueltas.

El guión no es nada farragoso, tal y como ya hemos apuntado, está lleno de situaciones increíbles, con unos personajes que apoyan lo que se nos cuenta, haciéndole creíble para el lector.

Resumiendo: Audaces Legionarios (Capitán Rey) es un entretenido tebeo que se lee con agrado.

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Sobre mí

Mi nombre es Silvestre, mi vida esta llena de aficiones, sobre todo la pintura, que desde que era pequeño la he ido practicando, tambien tengo otras aficiones, como el coleccionismo de tebeos , tambien me gusta el cine, sobre todo el de aventuras, comedias y musicales, ademas mi afición a la lectura de siempre ha sido tambien uno de mis platos fuertes, y la musica de todo tipo y tambien la poesia, tengo un carácter alegre e extrovertido, y me siento con ganas de hacer cosas, como por ejemplo este blog, espero que disfruteis con todas estas cosas que estoi poniendo. Mi signo de zodiaco es Aries, signo de fuego. Me gusta la sinceridad y la amistad soy una persona abierta y sin complejos, tambien soy muy leal a mi familia y a los amigos.

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